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El Tema del Mes
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Consejo de Redacción de la Sección:
Jesús García Pérez (Director)
Marta Sánchez Jacob (Editora)
Carmen Martínez González (Editora)
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Agosto 2009
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¿Cómo valoramos los aspectos culturales del maltrato?
¿Existe el maltrato “sin fronteras “?
Estas son algunas de las preguntas que se plantea este artículo de la Dra. Carmen Martínez González, magister en bioética, para abordar las lagunas existentes en el aspecto ético y cultural del maltrato infantil.
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¿Es Posible Otra Visión del Maltrato Infantil?
Texto:
Carmen Martínez González,
Pediatra, Magíster en Bioética.
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Consciente de que es un área en el que hay que medir las palabras para ser capaces de trasmitir con fidelidad el pensamiento, me parece necesario hacer una primera declaración de intenciones, en la que quede claro y sin fisuras, mi repulsa ante todo tipo de violencia .
Pero ¿es posible aproximarnos al maltrato infantil desde una reflexión transversal y profunda, más allá de las convicciones inamovibles sobre lo bueno y lo malo en el mundo y en el comportamiento humano?
Parece no sólo posible, sino necesario, ya que únicamente desde otra mirada podremos no sólo observar el maltrato en su complejidad, sino intentar comprender su realidad siempre poliédrica. Me refiero al punto de vista del razonamiento crítico y fundamentado, situándonos en ese “medio” donde está la virtud en el sentido clásico, que nos permita hacer una valoración prudente del maltrato, que sería aquella que concita la comprensión racional y el juicio moral en un marco legal, permitiéndonos a la vez el paso de la emoción a la interpretación.
Sin embargo, siguiendo la lógica de los movimientos pendulares históricos, en este momento nuestra sociedad marcada por una tendencia a medicalizar y judicializar todo tipo de problemas, tiende a la inmediatez de la denuncia judicial, o del parte de lesiones, ante cualquier sospecha de maltrato independientemente del tipo, intensidad, riesgo o probabilidad de ser cierto.
Punto de vista más compulsivo que objetivo en muchas ocasiones, que lleva hasta las últimas consecuencias el “fiat justitia et pereat mundos”: que se haga justicia aunque caiga el mundo. Pero “denunciar” es sacar un hecho de la esfera de lo privado, dar parte de una actuación ilícita o de un suceso irregular no sólo a la autoridad judicial sino también o de forma alternativa, a la autoridad administrativa.

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Probablemente en poco espacio y tiempo, solamente se puedan plantear dudas y cuestiones que requieren grandes y sosegados debates; en este sentido ahí van algunas:
- ¿Cómo valoramos los aspectos culturales del maltrato?, ¿existe el maltrato “sin fronteras “?, ¿podemos exportar nuestra idea, occidental e ilustrada, de maltrato y buen trato a la infancia, a otras culturas y religiones?
Evidentemente es un tema difícil, pero ya Kempe hablaba en 1978 del “derecho del niño a estar protegido de unos padres incapaces de atenderle a un nivel razonable según la sociedad en la que vive ".
- ¿Existe un sesgo negativo e intervencionista hacia grupos con desventajas sociales?
Basta observar cómo valoramos determinadas prácticas y costumbres de culturas más primitivas, frente a la gran aceptación social de hechos de la sociedad de consumo y abundancia, como los concursos de belleza, frecuentes en EEUU, que sexualizan y convierten en objeto de deseo a niñas de corta edad, la cirugía estética en adolescentes -regalo de moda de sus padres para celebrar el fin de estudios-, o la cirugía de párpados en niños asiáticos adoptados para parecerse más a sus padres adoptivos. Hechos que no sé si los etiquetaríamos de maltrato, pero desde luego son al menos muy cuestionables éticamente.
En el ámbito médico es indudable que faltan estudios sobre cultura y maltrato, ética y maltrato, antropología y maltrato, etc.
Desde esta carencia y de acuerdo con la idea de Adorno, hay que “decir lo que no se puede decir”; que en términos actuales sería, “hay que decir lo políticamente incorrecto” para promover cambios hacia intervenciones menos legalistas y punitivas, pero más educativas. Medidas desde el entendimiento y la mediación, y no sólo desde el castigo de las conductas.
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